¿Necesitas un proveedor de traducciones de confianza para establecer una comunicación clara y fluida con tus clientes extranjeros? No te preocupes. En Traductam te asesoramos para ayudarte a determinar qué contenidos deben traducirse y aligerar así la partida del presupuesto dedicada a la traducción. En este artículo compartimos algunas ideas para asegurar la calidad de las traducciones sin que se disparen los costes.

Consejo 1: analizar la documentación y reducir los contenidos

El primer paso es determinar el público y el objetivo de la traducción. Es un recurso muy útil para reducir el volumen de páginas o de palabras a traducir. Determinadas informaciones no son indispensables para los clientes extranjeros. A veces, con una versión resumida o una selección de documentos es suficiente. Asimismo, un esquema puede resultar mucho más claro que una explicación pormenorizada.

Por lo tanto, fija las prioridades y establece cuáles son los contenidos indispensables que necesitas traducir. Adopta un estilo directo y preciso y elabora versiones condensadas, resúmenes y recurre a imágenes para depurar los textos.

Consejo 2: focalizarse en el valor de las traducciones de excelente calidad

¿Sabes que es preferible enviar únicamente la versión definitiva al traductor? Si le facilitas textos originales bien redactados y validado, el traductor trabajará de forma más ágil y cómoda. Las ventajas son claras: se gana tiempo y se asegura la cohesión ortográfica y sintáctica del texto. Además, también se evita que se envíe por error una versión incorrecta del texto al público a quién está destinado el documento.

¡Reserva una partida del presupuesto a las traducciones antes de iniciar el proyecto! Algunos clientes prevén los costes de redacción, diseño y maquetación de los contenidos que quieren publicar online o imprimir, pero se olvidan de incluir el coste de traducción del material. Y es igual de importante cuidar la redacción que el diseño. Por muy atractivo que sea un sitio web o un catálogo, si está plagado de faltas o contrasentidos, no conseguirá atraer a los clientes y cerrar ventas.

Consejo 3: integra al traductor en tu equipo

Designa un único interlocutor en tu empresa que esté en contacto con el traductor. La comunicación será más fluida y los intercambios se optimizarán. El traductor podrá formularle preguntas y resolver con mayor celeridad las dudas que puedan surgirle.

Dale acceso a toda la información necesaria (glosarios, documentación de referencia y traducciones previas, si procede). Así podrá familiarizarse con la jerga de tu empresa y adoptar la terminología específica. Y, consecuentemente, dedicará menos tiempo a las revisiones.

Consejo 4: evitar los proyectos de última hora

Siempre vale la pena planificar con tiempo los contenidos que necesitas traducir, porque las traducciones urgentes son más caras. El traductor podrá dedicar menos tiempo al proyecto: la traducción se realizará lo más rápidamente posible para cumplir con el plazo de entrega y la revisión será menos exhaustiva. A veces incluso es necesario dividir el texto y que varios traductores trabajen al mismo tiempo, y la coherencia se verá afectada. Además, se incrementa la probabilidad de que surjan pequeños errores.

Si se definen bien las características y el objetivo de los documentos a traducir y la redacción es cuidada, podrá reducirse el número de palabras y, consecuentemente, los costes de traducción disminuirán. El trabajo en equipo desde el inicio tendrá una repercusión positiva en la imagen de la empresa en sus intercambios internacionales y en la partida de gastos.

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Foto de Dawid Zawila, Unsplash.